Suspendido el XII Ciclo de Primavera.
La Junta Directiva de la Asociación Serranía de Guadalajara ha decidido suspender los actos
previstos para el XII Ciclo de Primavera, en base a la inseguridad que supone la situación epidémica de la pandemia de coronavirus y el estado de alarma con sus diversas fases para el desconfinamiento.
Aunque la convocatoria de fechasdefinitivas aún no se había publicado estaba previsto realizar diversas actividades como presentar la exposición fotográfica sobre los pueblos abandonados de la Serranía en diversas localidades y colaborar en la presentación del libro La Sierra Distante de Abraham Prieto. Asimismo, la Ruta de la Jara que iba a realizarse entre Valverde de los Arroyos y Majaelrayo a finales de mayo tampoco podrá realizarse tal y como estaba previsto.
Por el momento no es posible pronunciarse sobre la celebración de XIII Día de la Sierra, cuya fecha habitual es el tercer fin de semana de octubre, ni sobre el formato que tendrá en las actuales circunstancias. Se convocará en su día en función de la evolución de los acontecimientos y de las garantías de seguridad sanitaria que existan en dichas fechas.
Sentimos no poder seguir ofreciendo a los habitantes de nuestra Sierra las propuestas culturales y lúdicas que son parte de nuestra razón de ser, en un momento en que los pueblos están más carentes todavía de casi todo tipo de actividades. Nos solidarizamos con todos los habitantes de nuestra tierra, que sufren, ahora más que nunca, su habitual aislamiento y la pérdida de seres queridos, y hacemos votos para que todos podamos volver a la normalidad en un futuro no demasiado lejano.
Afectados, confinados, pero solidarios
El fallecimiento del alcalde de Cantalojas, Narciso Arranz, debido posiblemente a la afección por Coronavirus (y desgraciadamente de muchas más personas en nuestra Serranía), pone de manifiesto, cómo, también en esta ocasión, los problemas que afectan a nuestra sociedad repercuten, pero de distinta manera, en nuestro medio rural. Nos consta de las preocupaciones y esfuerzos de Narciso y de su corporación municipal para que la epidemia no llegara a su pueblo o, al menos, no se extendiera con consecuencias, imprevisibles y potencialmente graves, entre las gentes de su pueblo. Para él, para su familia, para los demás fallecidos y afectados, para sus compañeros de corporación y para toda la comarca va nuestro reconocimiento, que se suma al que se extiende por todo el país apoyando a cuantos defienden nuestra seguridad y supervivencia.
Posiblemente los ediles de nuestros pequeños pueblos se han visto en muchos casos impotentes frente a la amenaza que se les venía encima. Sus recursos son pocos, las posibilidades de controlar el confinamiento, escasas y en muchos casos imposibles de cumplir o de regular: los ancianos, sólos o con amplias limitaciones, el ganado que necesita comer y ser recogido, las medicinas o los alimentos que escasean, los familiares que no se pueden acercar al pueblo, el secretario, el médico o el cura que no hacen el servicio en estos días… Su proverbial soledad se eleva al cuadrado, no sólo afectiva sino vitalmente. (más…)



